CIBERCONDRÍA: ¿QUÉ ME PASA, DR. GOOGLE?

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Si nuestros bisabuelos pudieran ver el mundo en el que vivimos de lo que más se sorprenderían y lo que posiblemente los llevara al colapso mental es el interminable acceso a cualquier tipo de información a través de la red, creo que no podrían asimilar ya no solo la gran cantidad de información en sí, sino que les costaría algo de tiempo entender cómo es posible que se pueda acceder a ella de forma tan inmediata y con tal volumen de datos.

En nuestra cotidianidad, raro es el día en que no nos asomemos a estas ventanas al mundo en modo de pantalla y que busquemos, por una razón o por otra, algún tipo de información acerca de lo que sea. Como todo en esta vida, todo tiene su cara y su cruz. Un mal uso de la información, un exceso de ésta y una fuente inadecuada de datos nos puede llevar a sufrir de forma innecesaria y a desinformarnos o infoxicarnos más que a despejar dudas. Si el terreno en el que nos movemos en búsqueda de datos es el campo de la salud, ni te cuento la que podemos liar en nuestra mente. Si eres de los que tiene a Dr. Google como su doctor de referencia, vete planeando dos cosas: visitar a un médico de verdad o dejar de ir a la consulta del primero. Ganarás en salud mental, cuanto menos.

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Ante todo decirte que siempre que tengas cualquier dolencia o malestar físico debes acudir a un médico. Sí, a un doctor, de los de verdad. Aquellos que llevan una bata blanca, un fonendo colgando y se han formado al menos durante ocho, nueve o más años de su vida en su profesión. Suelen saber lo que se traen entre manos, hazme caso. ¿O acaso ante un dolor de muela buscarías un tutorial de youtube, te comprarías material odontológico online y te harías un empaste tú mismo desde tu casa?

De verdad, si buscas diagnóstico, vete a quien realmente pueda dártelo. Lo más seguro es que ese dolor de cabeza, de estómago o de espalda no sea más que una señal de que debieras cambiar algo en tu vida, más que de una dolencia física grave y mortal. Pero si realmente duele y te preocupa vete a quien realmente te puede examinar, diagnosticar y, en caso necesario, intervenir o medicar. Déjate de darle al buscador.

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Pero no, te duele la cabeza y te vas a Google y ahí empieza el peor de todos tus males, casi peor que la migraña que llevas arrastrando toda la semana: “tumor cerebral”, “traumatismo craneoencefálico”, “afección cerebral grave”… ¿Sigo? porque a mí ya me está entrando cierta ansiedad y mira que la tengo bajo control. En fin, que llevas tensión acumulada por el trabajo, no paras de darle vueltas a las cosas, quieres tenerlo todo controlado, te encanta saberlo todo y claro, si  te duele la cabeza quieres saber por qué. Te pones a buscar y resulta que, como dice mi padre, te quedan dos telediarios. Pues vamos bien. No sé si te dolía un poco la cabeza pero ante el panorama diagnóstico del Dr. Google ya puedes ir pidiendo cita al notario para dejar bien escritas tus últimas voluntades, despedirte de todos tus seres queridos, hacer todo aquello que has querido hacer siempre en la vida y empezar a mirar catálogos para ver si quieres el féretro de caoba, pino o nogal. Me temo que tengo otro diagnóstico para ti: cibercondría.

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La cibercondría no es más que la versión 2.0 de la conocidísima hipocondría,caracterizada por una sobreactivación de nuestro sistema nervioso cuya fuente principal de preocupación y angustia es el estado de salud. Un no parar mental donde la única ocupación consiste en focalizar la atención en todas las señales corporales que son siempre interpretadas como síntoma de enfermedad, normalmente grave. Esta rumiación constante y persistente lleva a la persona a obsesionarse con ello y buscar información en la red para entender qué le está ocurriendo. Según los resultados obtenidos (porque claro está que sólo se queda con la información que lo lleva directamente a la morgue) se genera más ansiedad y preocupación con lo que se reactiva la búsqueda enfermiza de datos para corroborar los anteriormente obtenidos. Una pescadilla que se muerde la cola altamente tóxica y peligrosa. En ocasiones la persona se autodiagnostica sin ningún conocimiento médico y puede llegar a automedicarse con los peligros reales que eso puede conllevar para su salud. Intentando buscar explicación y remedio puede estar generando una dolencia mucho más grave y real.

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De este modo, si tener ninguna enfermedad (insisto en que debe diagnosticarlo un médico si realmente tienes dudas) se acaba teniendo otra: la persona se convierte en cibercondríaco o hipocondríaco digital. Pero ¿qué puede hacer quien la sufre? ¿cómo dejar de buscar de forma enfermiza información acerca de la salud?

  • Ante cualquier dolencia o duda acudir a un profesional
  • No autodiagnosticarse a través de lo encontrado en la red
  • Bajo ningún concepto automedicarse según la información obtenida en internet sin consultar un facultativo
  • Focalizar la atención en otras cosas más que únicamente en las sensaciones corporales
  • No hacer posible o un hecho consumado todo aquello que sea probable o, lo más seguro,  poco probable

 

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Dicen que quien busca, encuentra y aquello que encuentra no es siempre lo cierto, lo más acertado o lo más conveniente. Que tu mente crea que es verdad no quiere decir que lo sea pero cuidadito porque como decía Alain Emile Chartier “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo”.

One thought on “CIBERCONDRÍA: ¿QUÉ ME PASA, DR. GOOGLE?

  1. Muy de acuerdo Sonia como con todas tus palabras. Hay que hacer un uso inteligente de lo que tenemos y vivir con menos prisas que es lo que nos hace correr a Google casi siempre

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