TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO (Cuando tres son multitud)

A parte de ser la traducción de una de las mejores canciones de los ochenta (Bizarre Love Triangle, de los New Order), el título de hoy nos lleva al laberinto de pasiones que se origina cuando aparece la temida tercera persona en la pareja. Veamos qué circunstancias pueden darse para que aparezca, en qué sentido podemos ocuparnos para evitarla o bien afrontar que el amor ha llamado nuevamente a nuestras puertas o a las de nuestra pareja y se acaba un capítulo del libro para empezar a escribir otro o bien aparece uno de los peores enemigos: la infidelidad.

Si nos fiamos de las temidas encuestas (por la facilidad con que se pueden manipular en un sentido u otro si no se analizan e interpretan adecuadamente) a la pregunta de si ha sido usted infiel en alguna ocasión, entre el 5% y el 7% de los españoles admite haber tenido un desliz mientras mantenían una relación de pareja (¿por qué le llaman «desliz» cuando quieren decir «he cometido un error»?). Es curioso echar mano de ciertos datos y comprobar que la misma pregunta elaborada por Alfred Kinsey (famoso entomólogo y psicólogo norteamericano) durante la década de los años cincuenta en la puritana sociedad norteamericana apuntaba al 50% de la población masculina y el 25% de la población femenina. El análisis de las diferencias puede venir explicado por distintas variables, entre ellas se maneja la reticencia de los españoles a confesar temas personales. Profundizando en la encuesta realizada en nuestro país observamos que cerca del 70% de la infidelidades cometidas no tiene repercusión sobre la estabilidad de pareja (al considerar los encuestados que se trataba de meros encuentros sexuales sin implicación emocional) y que más del 10% suponía la ruptura del vínculo (supuestamente por la aparición de un enamoramiento alternativo).

trio2

Si te desenamoras de tu pareja actual y te enamoras de alguien, me temo que lo mejor a hacer es deshacer el vínculo y no caer en los peligros del temido triángulo que no hará más que herir a alguien, o a los tres, a la larga. Como dijo Lady Di en su conocidísima entrevista en la BBC cuando le preguntaron sobre el estado de su matrimonio con  el príncipe Carlos una vez se supo que éste mantuvo una relación extra matrimonial con Camilla Parker Bowles, Diana de Gales no tuvo ningún reparo en contestar de forma muy acertada «éramos tres en este matrimonio , de manera que había un poco de multitud» (There were three of us in this marriage, so it was a bit crowded).  Si por el contrario es tu pareja quien admite haberse enamorado de alguien lo mejor para tu estabilidad emocional es dejarlo marchar, pasar el duelo y superarlo. Cualquier estrategia para retenerlo, forzar la continuidad o negar la realidad te llevará a un largo camino de sufrimiento inútil. Si sufres, que sea por un duelo, no por un «muerto» que te empeñas en que siga vivo. A no ser que el trío amoroso sea aceptado por los tres vértices del triángulo, la cosa no suele acabar bien.

Si hablamos estrictamente de infidelidad, sin disyuntiva amorosa; en el sentido que uno de los miembros decide (porque es una decisión tomada con plena conciencia, no busquemos justificaciones) mantener una relación paralela sin intención de disolver su vínculo actual cabe analizar distintas variables. En primer lugar hay que dejar bien claro que la infidelidad no suele ser la causa de las crisis de pareja sino más bien su consecuencia, y de entre muchas razones que puedan explicarla se encuentran las siguientes :

pros-y-contras-de-confesar-una-infidelidad-1

  • Alto nivel de insatisfacción que produce el vínculo y ausencia de comunicación para lidiar con la crisis.
  • Necesidad de encontrar nuevas sensaciones para salir de la rutina convivencial sin tener en cuenta al otro. 
  • Cierta inmadurez personal en la que la persona se deja guiar por sus deseos, por lo que le apetece y por lo que quiere hacer más que por lo que realmente sería adecuado o conveniente. 
  • Personalidad narcisista y baja autoestima, mezcla peligrosa que predispone a la búsqueda de refuerzo externo a través de conquistas amorosas en cantidad y no en calidad. 
  • Falta de autocontrol en la que la persona se dejar llevar básica y exclusivamente por los impulsos sin pensar en las consecuencias.

    Si analizamos sobre qué pilares se sustenta la pareja estable encontramos que siete de cada diez personas consideran fundamental la fidelidad en pareja. Si bien es cierto que el concepto se circunscribe en este sentido al concepto de exclusividad sexual. Y aquí entramos en polémica si tenemos en cuenta que se ha afirmado varias veces que desde un punto de vista puramente biológico, y atendiendo a sus necesidades sexuales, el ser humano es polígamo sexualmente hablando mientras que la monogamia estaría regulada por variables de tipo social, atendiendo al pacto de fidelidad que implica compromiso y lealtad. La fidelidad es definida, en el seno de la relación estable, como una cualidad entre dos personas que se comprometen a ser leales y honestas. Puedes salivar ante estímulos externos, puede que te guste algún plato que hayas visto por ahí pero si no quieres complicaciones te recomiendo que comas siempre en casa y cuando decidas cambiar de menú o comer fuera, tengas la suficiente valentía de comunicarlo.

trio1

No podemos evitar sentir deseo sexual hacia una persona que no sea nuestra pareja; de hecho lo considero algo absolutamente normal pero no es menos cierto como dice mi querido colega Water Riso que «La fidelidad no es ausencia de deseo (nadie puede asegurar que nunca le gustará nadie más), sino producto de la voluntad y una decisión consciente. En otras palabras: la fidelidad es autocontrol y evitación a tiempo»

También es cierto que la infidelidad se vive de manera muy distinta entre hombres y mujeres (atendiendo, de entrada, a la injusta variable que justifica socialmente la infidelidad masculina frente a la femenina; siendo mucho más permisiva y tolerada la primera que la segunda). Los hombres suelen tolerar los sentimientos de la mujer hacia otros hombres, repudiando el contacto sexual entre ellos; contrariamente, las mujeres suelen tolerar las aventuras sexuales esporádicas de los hombres pero sufren mucho si ven que su pareja se ha enamorado de otra mujer. No debo ser yo quien decida por ti y te diga qué debes hacer ante una infidelidad, ahí cada uno debe hacer balance de si merece la pena una segunda oportunidad (déjame decirte que la herida infligida dificilmente cicatriza) o, por el contrario no te compensa seguir con alguien que ha traicionado lo que, a mi parecer, son pilares fundamentales en toda relación: honestidad, respeto y comunicación. 

trio2

También es cierto, como dice mi querida amiga y excelente psicóloga Silvia Congost «Si no es lo que estabas buscando en la relación y no te gusta, sé fuerte y claro para decir NO a la primera vez que ocurra algo que no te guste».  No puedo estar más de acuerdo con ella;  en cambio no lo estoy en absoluto cuando escucho que debemos esforzarnos en que la pareja funcione. Yo me esfuerzo cuando tengo que nadar veinte largos, cuando debo descargar una furgoneta o debo refrenarme ante el deseo de comerme una caja entera de After Eight, pero en cuestiones de pareja, si no fluye, si no me gusta lo que veo o me hace daño lo que me han hecho, me hago un Julieta Venegas : «Que lastima pero adiós, me despido de ti y me voy» .
Creo que la mejor de las vacunas es sin duda el estar enamorado de quien se ama y cuidar (que no esforzarse, ¡qué pereza!) la relación diariamente para evitar caer en la monotonía, el aburrimiento o la saturación. En una relación sana concebida desde el principio con dos miembros, tres suelen ser multitud y fuente de innumerables problemas y sufrimiento. Y es aquí cuando no puedo evitar acordarme de las palabras del escritor francés Georges Duhamel cuando afirmaba: «Nunca he engañado a mi mujer. No es ningún mérito: la amo».

aplicacic3b3n-para-superar-ruptura-amorosa1

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.